Waymo está llevando la inteligencia artificial de sus vehículos autónomos directamente al hardware. La compañía de Alphabet reveló nuevos detalles del sistema informático que funciona como el “cerebro” de sus robotaxis.
Una de las grandes novedades es un chip ASIC propio fabricado con tecnología de 5 nanómetros, desarrollado específicamente para las necesidades de la conducción autónoma.
A diferencia de un procesador convencional, este componente está diseñado para recibir y procesar enormes cantidades de información procedente de las cámaras, radares y sensores LiDAR instalados en los vehículos.
Inteligencia artificial trabajando en milisegundosCuando un robotaxi circula por una ciudad, necesita identificar peatones, vehículos, semáforos y obstáculos prácticamente de manera instantánea.
El nuevo hardware de Waymo procesa los datos de los sensores y ejecuta redes neuronales con una latencia extremadamente baja, permitiendo que el sistema pueda interpretar lo que sucede alrededor del automóvil antes de tomar una decisión.
Waymo explica que su arquitectura está diseñada específicamente para ejecutar modelos avanzados de aprendizaje automático dentro del propio vehículo.
El chip también incorpora funciones dedicadas al procesamiento de imágenes y sensores, incluyendo tecnologías que permiten mejorar la percepción en condiciones de poca iluminación.
Más de un billón de operaciones por segundoEl sistema de procesamiento desarrollado por Waymo puede superar los 1.000 TOPS, es decir, más de mil billones de operaciones por segundo destinadas a tareas relacionadas con inteligencia artificial.
La compañía no depende únicamente de este procesador. Sus robotaxis utilizan una arquitectura que combina el chip propio con CPU, GPU y otros aceleradores especializados.
El objetivo es distribuir diferentes tareas del vehículo entre los componentes más adecuados para cada tipo de procesamiento.
La batalla por los robotaxis se traslada a los chipsDesarrollar hardware propio representa un paso importante para Waymo.
Empresas tecnológicas como Tesla también han apostado por diseñar procesadores específicos para sus sistemas de conducción asistida y autónoma.
Waymo, por su parte, busca optimizar conjuntamente sus sensores, inteligencia artificial, software y hardware, una estrategia que podría ayudar a mejorar el rendimiento y facilitar la expansión de sus servicios de robotaxis a nuevas ciudades.
La carrera por los vehículos autónomos ya no se libra únicamente en las calles.
También se está librando dentro de los chips que permiten a los automóviles interpretar el mundo que los rodea.

